Un ensayo interdisciplinar que se pregunta por qué, en casi todas las culturas y épocas, los seres humanos han dedicado tiempo, ingenio y recursos escasos a alterar su propia conciencia. Frente a la idea de que beber es un simple desajuste de la evolución, Edward Slingerland propone que la embriaguez cumplió funciones concretas —desbloquear la creatividad, rebajar la tensión, crear confianza entre desconocidos— y que sin ella difícilmente habrían surgido las sociedades numerosas y complejas que llamamos civilización.
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Un ensayo interdisciplinar que se pregunta por qué, en casi todas las culturas y épocas, los seres humanos han dedicado tiempo, ingenio y recursos escasos a alterar su propia conciencia. Frente a la idea de que beber es un simple desajuste de la evolución, Edward Slingerland propone que la embriaguez cumplió funciones concretas —desbloquear la creatividad, rebajar la tensión, crear confianza entre desconocidos— y que sin ella difícilmente habrían surgido las sociedades numerosas y complejas que llamamos civilización.
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