Provocativa defensa satírica del arte de la prostitución como ciencia equiparable a otras disciplinas humanas. Dirigida a Dorisa, la obra desarrolla un argumento paradójico: si bien otros vicios morales son tolerados o incluso celebrados, ¿por qué criminalizar el ejercicio de la sexualidad consensuada? Con tono irónico y referencias clásicas, el autor cuestiona la hipocresía social de su tiempo, argumentando que la enseñanza de estas artes podría prevenir mayores daños sociales. Un texto provocador que desafía las convenciones morales establecidas.
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Provocativa defensa satírica del arte de la prostitución como ciencia equiparable a otras disciplinas humanas. Dirigida a Dorisa, la obra desarrolla un argumento paradójico: si bien otros vicios morales son tolerados o incluso celebrados, ¿por qué criminalizar el ejercicio de la sexualidad consensuada? Con tono irónico y referencias clásicas, el autor cuestiona la hipocresía social de su tiempo, argumentando que la enseñanza de estas artes podría prevenir mayores daños sociales. Un texto provocador que desafía las convenciones morales establecidas.
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